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- Las Médulas (León): Un paisaje marciano en la antigua Roma
- Bardenas Reales (Navarra): Un desierto americano en el norte español
- Playa de Las Catedrales (Lugo): Acantilados tailandeses en el Cantábrico
- Datos prácticos para visitar Las Catedrales
- La Alhambra y el Albaicín (Granada): Un pedazo de Marruecos en Andalucía
- Tossa de Mar (Girona): Un rincón de Italia en la Costa Brava
- Curiosidad histórica
- El encanto de lo inesperado: España más allá de los tópicos
España siempre nos sorprende.
Detrás de sus playas famosas y grandes ciudades, esconde rincones que te transportan a otros continentes sin necesidad de pasaporte.
La diversidad geográfica y cultural española permite encontrar paisajes que podrían pertenecer a Islandia, Turquía o incluso a la lejana China.
Te presentamos cinco lugares españoles que parecen arrancados de otros países, pero que están a solo unas horas de viaje.
Las Médulas (León): Un paisaje marciano en la antigua Roma
Cuando pisas Las Médulas por primera vez, la sensación es de absoluto desconcierto. Este paraje leonés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, presenta un paisaje que parece sacado directamente de Marte o del Gran Cañón americano.
Las formaciones rojizas que dominan el horizonte son el resultado de la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano. Los ingenieros romanos utilizaron la técnica de la «ruina montium» (derrumbe de montes), que consistía en excavar galerías en las montañas y llenarlas de agua para provocar el derrumbe y extraer el oro.
El resultado, dos mil años después, es un paisaje único de montañas rojizas erosionadas, cuevas misteriosas y bosques de castaños centenarios que crecen entre las formaciones. Al atardecer, cuando el sol tiñe de dorado las paredes de arcilla roja, uno podría jurar que está en algún cañón de Utah o Arizona, y no en el noroeste español.
Para disfrutar al máximo de Las Médulas, recomiendo recorrer la Senda de Las Valiñas, un sendero circular de unos 3 kilómetros que permite adentrarse en antiguas galerías romanas y disfrutar de miradores espectaculares como el de Orellán, desde donde se aprecia la magnitud de esta obra de ingeniería romana.
Bardenas Reales (Navarra): Un desierto americano en el norte español
En el sureste de Navarra, a menos de 100 kilómetros de los verdes valles pirenaicos, aparece de repente un paisaje desértico que podría ser el escenario de un western americano : las Bardenas Reales.
Este parque natural semidesértico de más de 42.000 hectáreas sorprende por sus formaciones arcillosas erosionadas por el agua y el viento, creando un paisaje lunar de barrancos, mesetas y cerros aislados conocidos como «cabezos». El más famoso, el Cabezo de Castildetierra, se ha convertido en el símbolo de este paraje.
Las Bardenas se dividen en tres zonas bien diferenciadas:
- La Blanca: La zona más árida y espectacular, con formaciones erosionadas que recuerdan a Monument Valley en Estados Unidos.
- El Plano: Una meseta cultivada que rompe la monotonía desértica.
- La Negra: Caracterizada por sus elevaciones cubiertas de pinos y romero.
No es casualidad que este paisaje haya servido como escenario para numerosas producciones cinematográficas y series como «Juego de Tronos», cuyos responsables vieron en las Bardenas el escenario perfecto para recrear las tierras áridas de los Dothraki.
La mejor forma de explorar este desierto navarro es en coche o bicicleta, siguiendo alguna de las rutas señalizadas. Mi recomendación personal es visitarlo al amanecer o atardecer, cuando la luz rasante acentúa las sombras y el relieve de las formaciones, ofreciendo un espectáculo cromático que recuerda a los desiertos de Arizona o Utah.
Playa de Las Catedrales (Lugo): Acantilados tailandeses en el Cantábrico
Oficialmente conocida como Playa de Aguas Santas, la Playa de Las Catedrales debe su nombre popular a las impresionantes formaciones rocosas que la marea baja deja al descubierto: arcos de piedra de hasta 30 metros de altura que recuerdan a los arbotantes de una catedral gótica.
Este tramo de costa gallega, situado en el municipio de Ribadeo (Lugo), podría perfectamente confundirse con algunas de las famosas playas de Krabi en Tailandia o la bahía de Ha Long en Vietnam. Sus formaciones rocosas, cuevas marinas y túneles naturales excavados por la fuerza del mar Cantábrico durante millones de años crean un paisaje que parece más propio del sudeste asiático que del norte español.
La magia de Las Catedrales solo se revela completamente durante la bajamar, cuando es posible caminar entre los arcos y explorar cuevas de hasta 30 metros de profundidad. Durante la pleamar, estos tesoros quedan sumergidos bajo el océano, ofreciendo dos paisajes completamente diferentes en un mismo día.
Desde 2015, es necesario reservar entrada gratuita a través de la web oficial para visitarla en temporada alta (Semana Santa y verano), una medida para proteger este frágil ecosistema del turismo masivo. Mi consejo es consultarlas tablas de mareas y planificar la visita para coincidir con la bajamar, preferiblemente en días laborables para evitar aglomeraciones.
Datos prácticos para visitar Las Catedrales
| Mejor época | Reserva | Consejo |
|---|---|---|
| Primavera y otoño | Obligatoria en temporada alta | Visitar 2 horas antes o después de la bajamar |
La Alhambra y el Albaicín (Granada): Un pedazo de Marruecos en Andalucía
Si hay un lugar en España que te transporta directamente al norte de África, ese es el conjunto formado por La Alhambra y el barrio del Albaicín en Granada. Este complejo palatino nazarí del siglo XIII y el antiguo barrio árabe que se extiende a sus pies constituyen uno de los ejemplos más perfectos de arquitectura islámica fuera del mundo árabe.
Pasear por las callejuelas estrechas y empedradas del Albaicín, con sus casas encaladas, patios floridos y teteras humeantes, es adentrarse en una medina marroquí sin cruzar el Estrecho. El aroma a té de menta, especias y dulces árabes que emana de sus tiendas y restaurantes completa la experiencia sensorial.
Desde el Mirador de San Nicolás, la vista de La Alhambra con Sierra Nevada de fondo al atardecer es una de las estampas más impresionantes de España. Las tonalidades rojizas de las murallas de La Alhambra (cuyo nombre en árabe significa «la roja») bajo la luz del ocaso crean una imagen que podría pertenecer perfectamente a Fez o Marrakech.
En el interior de La Alhambra, los Palacios Nazaríes con sus patios, fuentes y estancias decoradas con yeserías, mocárabes y azulejos, representan la cumbre del refinamiento islámico. El Patio de los Leones o el de los Arrayanes son espacios que dialogan directamente con la arquitectura de las madrazas y palacios de Marruecos.
Para una experiencia completa, recomiendo visitar un hammam o baño árabe tradicional en el Albaicín, cenar en una tetería con vistas a La Alhambra y perderse sin rumbo fijo entre las callejuelas de este barrio declarado Patrimonio de la Humanidad.
Tossa de Mar (Girona): Un rincón de Italia en la Costa Brava
Cuando uno contempla por primera vez la bahía de Tossa de Mar desde alguno de sus miradores, es fácil pensar que se encuentra en algún pueblo de la costa amalfitana italiana o en Cinque Terre. Esta villa medieval amurallada que se asoma al Mediterráneo desde un promontorio rocoso es uno de los tesoros mejor conservados de la Costa Brava catalana.
Lo que hace único a Tossa es la perfecta combinación de elementos: una muralla medieval del siglo XII perfectamente conservada, un casco antiguo (conocido como Vila Vella) de calles estrechas y empedradas, casas blancas con buganvillas y geranios, y todo ello abrazado por el azul intenso del Mediterráneo y rodeado de pinares que llegan hasta el mar.
El recinto amurallado, con sus siete torres cilíndricas, ofrece un paseo de ronda desde donde se disfrutan vistas panorámicas que recuerdan poderosamente a las de Positano o Amalfi. En el punto más alto se encuentra el Faro de Tossa, reconvertido en Museo del Mediterráneo, desde donde la panorámica abarca toda la bahía.
Las tres playas que rodean el promontorio (Platja Gran, La Bauma y La Mar Menuda) completan este paisaje de postal con sus aguas cristalinas. No es de extrañar que Tossa cautivara a artistas como Marc Chagall, quien la bautizó como «paraíso azul» tras su estancia en 1934.
Para disfrutar plenamente de este rincón «italiano» en Catalunya, nada mejor que recorrer el Camí de Ronda, un sendero costero que conecta Tossa con otras calas y pueblos vecinos, ofreciendo perspectivas espectaculares de los acantilados y el mar.
Curiosidad histórica
Tossa de Mar saltó a la fama internacional cuando Ava Gardner rodó allí «Pandora y el holandés errante» en 1951. La actriz quedó tan enamorada del lugar que hoy una estatua suya recibe a los visitantes al inicio del paseo marítimo.
El encanto de lo inesperado: España más allá de los tópicos
Estos cinco lugares demuestran que España es mucho más que sol y playa, flamenco y paella. La diversidad paisajística y cultural de la península permite encontrar escenarios que parecen arrancados de otros continentes sin necesidad de largos viajes.
Lo fascinante de estos enclaves es precisamente su carácter inesperado, esa capacidad de sorprender al viajero que dobla una curva o corona una colina y de repente se encuentra transportado a un paisaje que parece pertenecer a otro país.
La próxima vez que planees un viaje buscando exotismo o paisajes diferentes, quizás no necesites mirar tan lejos. España esconde mundos completos dentro de sus fronteras, esperando ser descubiertos por viajeros curiosos dispuestos a salir de las rutas más trilladas.
