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Besalú es una pequeña joya medieval escondida en la provincia de Girona, Cataluña.
Este pueblo con apenas 2.500 habitantes conserva un encanto único que te transporta directamente a la Edad Media.
La primera vez que visité Besalú quedé maravillado por su autenticidad y el excelente estado de conservación de sus monumentos.
Si tienes pensado visitar esta villa medieval, te cuento los 8 lugares que no puedes perderte en Besalú.
El Puente Medieval de Besalú
El puente románico de Besalú es sin duda el símbolo más reconocible de la villa. Construido entre los siglos XI y XII sobre el río Fluvià, esta impresionante estructura de piedra de siete arcos te da la bienvenida a la ciudad. Mide aproximadamente 105 metros de longitud y presenta una característica forma angular debido a la necesidad de adaptarse al cauce del río.
Lo más fascinante es que el puente no solo servía como vía de acceso, sino también como punto de control y recaudación de impuestos para los mercaderes que entraban a la ciudad. En su parte central encontrarás una torre defensiva que formaba parte de las antiguas murallas.
El mejor momento para fotografiar este puente medieval es al atardecer, cuando la luz dora la piedra y se refleja en las aguas del Fluvià. También merece la pena verlo iluminado por la noche.
La Iglesia de Sant Pere
Ubicada en el corazón del casco antiguo, la Iglesia de Sant Pere es uno de los edificios religiosos más importantes de Besalú. Fue consagrada en el año 1003 y pertenecía al antiguo monasterio benedictino de Sant Pere de Besalú.
Lo que más me impresionó de esta iglesia románica fue su cabecera, formada por tres ábsides semicirculares decorados con arcos lombardos y lesenas. El interior conserva una nave principal y dos laterales separadas por pilares cruciformes.
Aunque el monasterio fue desmantelado durante la desamortización del siglo XIX, la iglesia ha sobrevivido en excelente estado. No te pierdas los detalles de la portada occidental y la decoración escultórica de los capiteles.
El Barrio Judío y el Micvé
Besalú alberga uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes relacionados con la cultura judía en la península ibérica : el micvé o baño ritual judío. Datado del siglo XII, este baño ritual fue descubierto en 1964 durante unas obras y es uno de los pocos que se conservan en Europa.
El micvé se encuentra en lo que fue el antiguo barrio judío o call, donde vivió una próspera comunidad hebrea hasta su expulsión en 1492. Para acceder a él hay que descender por unas escaleras hasta una sala subterránea con una piscina que se llenaba con agua natural, utilizada para los rituales de purificación.
La visita incluye una explicación detallada sobre las costumbres y tradiciones de la comunidad judía medieval. El precio de la entrada ronda los 3,5 euros, pero vale cada céntimo por la singularidad del lugar.
La Casa Cornellà
Este edificio gótico del siglo XIV es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil medieval que se conservan en Besalú. Actualmente alberga la Oficina de Turismo, por lo que será probablemente tu primera parada al llegar al pueblo.
La Casa Cornellà destaca por su fachada de piedra con ventanales góticos y un patio interior con escalera noble. Desde aquí podrás obtener mapas, información sobre horarios y reservar visitas guiadas para conocer mejor la historia del pueblo.
Además de recoger información, vale la pena detenerse a admirar los detalles arquitectónicos del edificio, como los escudos heráldicos y las ventanas geminadas típicas del gótico catalán.
El Monasterio de Sant Vicenç
Aunque solo se conservan algunos elementos de lo que fue el importante monasterio benedictino de Sant Vicenç, fundado en el siglo X, merece la pena visitarlo para entender la importancia religiosa que tuvo Besalú durante la Edad Media.
Los restos más destacables son la sala capitular y parte del claustro. La sala capitular es un espacio rectangular cubierto con bóveda de cañón donde los monjes se reunían diariamente para leer un capítulo de la regla benedictina.
Durante mi visita, me impresionó especialmente el silencio y la atmósfera de recogimiento que aún se percibe en estos espacios, a pesar de los siglos transcurridos desde que los monjes abandonaron el lugar.
La Colegiata de Santa María
De la antigua Colegiata de Santa María, fundada en el siglo X, solo se conserva el ábside y parte de la nave. Sin embargo, estos restos son suficientes para apreciar la grandiosidad que debió tener este templo románico.
El ábside presenta la típica decoración lombarda con arquillos ciegos y lesenas. En el interior se pueden observar algunos capiteles decorados con motivos vegetales y geométricos característicos del románico.
Lo más curioso es que durante siglos este espacio se utilizó como sala de baile y teatro, hasta que en el siglo XX se recuperó su valor patrimonial. Actualmente acoge exposiciones temporales y eventos culturales.
El Hospital de Sant Julià
Este antiguo hospital medieval, fundado en el siglo XII, es otro de los edificios históricos mejor conservados de Besalú. Como era habitual en la época, no solo atendía a enfermos sino que también daba cobijo a peregrinos y viajeros.
El edificio conserva una bella fachada románica con un pórtico de arcos de medio punto. En su interior destaca una sala con bóveda de cañón que ahora se utiliza como espacio para exposiciones.
Durante mi visita coincidí con una interesante muestra sobre la medicina medieval que me permitió entender mejor cómo funcionaban estos hospitales y qué tipo de tratamientos se aplicaban en aquella época.
La Plaza Mayor y sus soportales
El corazón de la vida social de Besalú es su Plaza Mayor, un espacio porticado donde históricamente se celebraba el mercado. Los soportales, conocidos localmente como «voltes», albergan hoy tiendas de productos artesanales y pequeños restaurantes donde probar la gastronomía local.
Me encantó sentarme en una de las terrazas a disfrutar de un café mientras observaba el ir y venir de los visitantes. La plaza mantiene ese ambiente medieval auténtico, especialmente cuando no hay muchos turistas.
Si tienes la suerte de visitar Besalú durante alguna de sus ferias medievales, verás esta plaza transformada con puestos de artesanos, músicos y actores vestidos de época que recrean la vida cotidiana del medievo.
Consejos prácticos para visitar Besalú
- Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y menos turistas que en verano.
- Cómo llegar: Besalú está a unos 35 km de Girona y a 130 km de Barcelona. La mejor opción es llegar en coche, aunque también hay autobuses desde Girona.
- Dónde aparcar: Hay varios aparcamientos gratuitos a las afueras del casco histórico, a pocos minutos a pie del puente medieval.
- Duración de la visita: Con medio día es suficiente para ver los principales monumentos, pero recomiendo dedicarle un día entero para disfrutar sin prisas.
- Visitas guiadas: La oficina de turismo ofrece visitas guiadas que incluyen el acceso al micvé. Reservar con antelación, especialmente en temporada alta.
Gastronomía local que no puedes perderte
Después de recorrer estos lugares históricos, nada mejor que reponer fuerzas con algunos platos típicos de la gastronomía de La Garrotxa:
- La coca de chicharrones (coca de llardons), un dulce tradicional elaborado con pasta de hojaldre y chicharrones de cerdo.
- Los fesols de Santa Pau, unas judías pequeñas con Denominación de Origen Protegida que se cultivan en la zona volcánica cercana.
- La ratafía, licor tradicional catalán elaborado con nueces verdes y hierbas aromáticas, perfecto como digestivo.
Besalú es mucho más que un simple pueblo medieval. Es un museo al aire libre donde cada piedra, cada rincón, cuenta una historia fascinante. Su excelente estado de conservación y la autenticidad que ha sabido mantener lo convierten en una visita obligada para cualquier amante de la historia y la arquitectura medieval. Recorrer sus calles empedradas es como realizar un viaje en el tiempo que te transporta a la época de mercaderes, monjes y caballeros.
