Descubra los secretos bien guardados de Alicante: ¡estos lugares mágicos que no puede perderse!

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Alicante es mucho más que Benidorm y sus playas turísticas.

La provincia valenciana esconde rincones de ensueño que muchos viajeros pasan por alto cuando visitan la Costa Blanca.

Desde pueblos blancos encaramados en acantilados hasta calas de aguas cristalinas solo accesibles a pie, la tierra alicantina ofrece escapadas para todos los gustos.

Durante mis últimos viajes por la zona, descubrí lugares que me dejaron sin palabras y que ahora quiero compartir contigo.

Altea, el pueblo blanco que enamora

Altea representa la esencia mediterránea en estado puro. Sus casas encaladas y callejuelas empedradas forman un laberinto que invita a perderse. Al caminar por su casco antiguo, cada esquina regala una postal diferente.

El punto más emblemático es la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con sus cúpulas azules que destacan en el horizonte. Desde la plaza de la iglesia, las vistas al Mediterráneo son simplemente espectaculares, especialmente durante el atardecer cuando el sol tiñe el mar de tonos anaranjados.

Los pequeños comercios de artesanía local y los restaurantes con terrazas panorámicas completan la experiencia. Probar el arroz a banda mientras contemplas el mar es uno de esos placeres que no tienen precio.

Guadalest, un pueblo colgado del cielo

A apenas 25 kilómetros de Benidorm, pero en un entorno completamente diferente, se encuentra Guadalest. Este pequeño pueblo de apenas 200 habitantes parece sacado de un cuento medieval. Construido sobre una roca a 595 metros de altura, ofrece unas vistas impresionantes del valle y del embalse que lleva su nombre.

El acceso al casco histórico se realiza a través de un túnel excavado en la roca, lo que ya de por sí resulta una experiencia única. Una vez dentro, el Castillo de San José y la Casa Orduña son visitas obligadas para entender la historia de este enclave estratégico.

Guadalest es también conocido por sus peculiares museos, como el de miniaturas o el de instrumentos de tortura. Aunque pueda parecer extraño, estos pequeños museos tienen su encanto y muestran otra faceta del pueblo.

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Villajoyosa, el pueblo de las casas de colores

Si buscas color y alegría, Villajoyosa (o La Vila Joiosa en valenciano) es tu destino. Sus casas pintadas en vivos colores frente al mar crean un contraste espectacular con el azul del Mediterráneo. Esta tradición de pintar las fachadas tiene su origen en la necesidad de los pescadores de identificar sus casas cuando regresaban de faenar.

Además de su pintoresco casco antiguo, Villajoyosa es famosa por ser la cuna del chocolate en la Comunidad Valenciana. La visita a la fábrica de chocolates Valor es una experiencia deliciosa para todos los sentidos.

Sus playas de arena fina y su animado paseo marítimo completan una escapada perfecta. El Barrio Antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, conserva parte de las murallas que protegían la ciudad de los ataques piratas.

Tabarca, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana

A unos 22 kilómetros de la costa de Alicante se encuentra Tabarca, una pequeña isla que en el pasado fue refugio de piratas berberiscos. Hoy es un paraíso para los amantes del snorkel y el buceo, ya que sus aguas fueron declaradas la primera Reserva Marina de España en 1986.

Para llegar a Tabarca hay que tomar un barco desde Santa Pola, Alicante o Benidorm. El trayecto dura aproximadamente una hora y ya de por sí es parte de la aventura, con posibilidad de avistar delfines si se tiene suerte.

La isla puede recorrerse a pie en un par de horas. Su pequeño pueblo amurallado, sus calas de aguas turquesas y sus restaurantes especializados en caldero tabarquino (un guiso tradicional de pescado) hacen que merezca la pena pasar al menos un día completo allí.

Las calas secretas de Jávea

Jávea (o Xàbia) es uno de los municipios costeros más bellos de Alicante. Más allá de sus playas principales como la del Arenal, lo que hace especial a este rincón son sus calas escondidas.

La Cala Ambolo, aunque oficialmente cerrada por desprendimientos, sigue siendo un lugar de peregrinación para los bañistas más aventureros. La Cala Granadella, considerada varias veces como una de las mejores playas de España, ofrece aguas cristalinas en un entorno natural impresionante.

Para los amantes del senderismo, la ruta de los acantilados del Cabo de la Nao permite descubrir miradores naturales como el de la Cova Tallada, una antigua cantera marina accesible solo a pie o en kayak.

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Calpe y el Peñón de Ifach

El Peñón de Ifach es probablemente una de las imágenes más icónicas de la Costa Blanca. Esta roca caliza de 332 metros de altura emerge del mar creando un paisaje único que domina la localidad de Calpe.

Subir hasta la cima del peñón es una experiencia que requiere cierta preparación física, pero las vistas desde arriba compensan el esfuerzo. El sendero atraviesa un túnel excavado en la roca y después asciende por un camino bastante empinado.

Además del peñón, Calpe ofrece playas urbanas de gran calidad, como la de La Fossa, y un interesante casco antiguo de origen medieval. Las Salinas de Calpe, donde a menudo se pueden observar flamencos, son otro atractivo natural de la zona.

Alcoy y la Ruta Modernista

Alejándonos de la costa, Alcoy representa otra faceta de la provincia de Alicante. Esta ciudad industrial, enclavada entre montañas, vivió un importante desarrollo durante la revolución industrial que dejó como legado numerosos edificios modernistas.

La Ruta Modernista de Alcoy permite conocer fachadas tan impresionantes como la de la Casa del Pavo o el Círculo Industrial. El modernismo alcoyano tiene personalidad propia y refleja la prosperidad que vivió la ciudad gracias a la industria textil y papelera.

Alcoy también es conocida por sus fiestas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Internacional, y por el Belén de Tirisiti, un teatro de marionetas único en España que se representa durante la Navidad.

Elche y su Palmeral

El Palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el palmar más grande de Europa con más de 200.000 ejemplares. Este bosque de palmeras en plena ciudad tiene su origen en la época andalusí y constituye un oasis verde único en el continente.

El Huerto del Cura, el jardín botánico más famoso dentro del Palmeral, alberga la Palmera Imperial, un ejemplar con siete brazos que debe su nombre a la visita que recibió de la emperatriz Isabel de Austria en 1894.

Además del Palmeral, Elche ofrece otros atractivos como la Basílica de Santa María, donde cada agosto se representa el Misteri d’Elx, una obra teatral medieval cantada que también es Patrimonio de la Humanidad.

Finestrat, entre mar y montaña

Finestrat es uno de esos municipios privilegiados que pueden presumir de tener playa y montaña. Su casco urbano, situado a los pies del imponente Puig Campana (1.410 metros), conserva el encanto de los pueblos de interior con sus calles estrechas y casas tradicionales.

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A apenas 8 kilómetros se encuentra la Cala de Finestrat, una pequeña bahía de aguas tranquilas ideal para familias. Esta dualidad permite combinar en un mismo día un baño en el Mediterráneo con un paseo por las montañas.

Para los más aventureros, la ascensión al Puig Campana ofrece unas vistas espectaculares de la bahía de Benidorm y, en días claros, incluso de la isla de Ibiza.

Biar y su castillo medieval

En el interior de la provincia, Biar representa la esencia de los pueblos medievales valencianos. Su imponente castillo del siglo XII, declarado Monumento Histórico-Artístico, domina el paisaje y ofrece unas vistas impresionantes del valle.

Pasear por sus calles empinadas permite descubrir rincones tan interesantes como la Iglesia de la Asunción, con su magnífica portada gótica, o la Ermita de los Santos de la Piedra, situada en lo alto de un cerro.

Biar también es conocido por su artesanía, especialmente la cerámica y los juguetes tradicionales. Sus fiestas de Moros y Cristianos, que se celebran en mayo, son de las más antiguas de la provincia.

Consejos prácticos para recorrer Alicante

Para disfrutar al máximo de estas escapadas por la provincia de Alicante, conviene tener en cuenta algunos consejos prácticos:

  • Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y menos masificación que el verano.
  • Transporte: Aunque existe transporte público entre las principales localidades, disponer de coche propio facilita mucho la movilidad, especialmente para llegar a calas o pueblos del interior.
  • Gastronomía: No te vayas sin probar el arroz a banda, los salazones, el turrón de Jijona o los dulces moriscos como la coca amb tonyina.
  • Senderismo: Muchas de las rutas más bonitas, como las que recorren los acantilados o ascienden a miradores naturales, requieren calzado adecuado y llevar agua suficiente, especialmente en verano.

La provincia de Alicante es un territorio de contrastes donde el mar y la montaña se dan la mano. Sus pueblos blancos, sus calas escondidas, sus castillos medievales y su rica gastronomía hacen de esta tierra un destino perfecto para escapadas de fin de semana o vacaciones más largas. Cada rincón guarda una historia que merece ser descubierta y vivida con calma, lejos de las prisas y las masificaciones del turismo convencional.

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