Descubre los barrios ocultos de Gijón: una inmersión única en el corazón de la ciudad asturiana

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Gijón, la ciudad más poblada de Asturias, esconde entre sus calles mucho más que playas y sidrerías.

Sus barrios cuentan historias diferentes, cada uno con su propia personalidad y encanto.

He recorrido sus rincones durante años y todavía me sorprende descubrir nuevos detalles en cada visita.

La diversidad de sus zonas hace que sea imposible conocer la verdadera esencia gijonesa sin adentrarse en sus distintos barrios.

Desde el casco histórico hasta las zonas más modernas, cada rincón tiene algo que ofrecer al visitante curioso.

Cimadevilla: el corazón histórico de Gijón

El barrio de Cimadevilla es, sin duda, el más emblemático de Gijón. Situado en una pequeña península que se adentra en el mar Cantábrico, este antiguo pueblo de pescadores conserva la esencia marinera que dio origen a la ciudad. Sus calles estrechas y empedradas invitan a perderse entre casas de colores y pequeños comercios tradicionales.

Al caminar por Cimadevilla, uno puede sentir cómo el tiempo parece haberse detenido. Las plazas como la Plaza Mayor o la Plaza de Jovellanos son puntos de encuentro donde locales y visitantes se mezclan. En esta última se encuentra la casa natal de Gaspar Melchor de Jovellanos, ilustre gijonés del siglo XVIII, convertida hoy en museo.

El símbolo indiscutible del barrio es el Elogio del Horizonte, la monumental escultura de Eduardo Chillida que corona el Cerro de Santa Catalina. Desde aquí, las vistas panorámicas de la ciudad y del mar Cantábrico son simplemente espectaculares, especialmente durante el atardecer cuando el sol se oculta en el horizonte.

Cimadevilla también alberga los restos de las Termas Romanas y las murallas que protegían la antigua ciudad, testimonios silenciosos de más de 2000 años de historia. El Palacio de Revillagigedo, con su imponente fachada barroca, completa el conjunto histórico y cultural del barrio.

El Centro: modernidad y tradición en perfecta armonía

El Centro de Gijón representa la zona comercial y administrativa por excelencia. Sus calles principales como Corrida, Los Moros o Begoña concentran tiendas, restaurantes y edificios administrativos que dan vida a la ciudad.

La Plaza del Instituto, con el histórico Instituto Jovellanos (uno de los centros educativos más antiguos de España), marca el inicio del casco antiguo. A pocos pasos encontramos la Plaza del Seis de Agosto, donde se ubica el Ayuntamiento, y la Plaza de San Miguel, con su iglesia barroca.

El Paseo de Begoña es el auténtico corazón social del Centro. Durante las fiestas de la Semana Grande, en agosto, se convierte en el epicentro de las celebraciones con conciertos y actividades para todos los públicos. El resto del año, sus terrazas son el lugar perfecto para disfrutar de un culín de sidra mientras se observa el ir y venir de los gijoneses.

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No podemos olvidar mencionar el Teatro Jovellanos, inaugurado en 1899, que continúa siendo el principal espacio escénico de la ciudad. Su programación incluye teatro, música, danza y otras manifestaciones artísticas que enriquecen la vida cultural gijonesa.

El Llano: el barrio obrero con carácter

Alejándonos del centro, encontramos El Llano, uno de los barrios más populosos y con mayor personalidad de Gijón. Su origen está ligado al desarrollo industrial de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando miles de trabajadores llegaron atraídos por las fábricas y astilleros.

Este barrio obrero ha sabido conservar su esencia popular mientras se modernizaba. El Parque de Los Pericones, con más de 150.000 metros cuadrados, es el pulmón verde del barrio y un espacio de ocio para familias y deportistas. Sus senderos entre árboles centenarios ofrecen un remanso de paz en medio de la urbe.

La Plaza de Toros de El Bibio, aunque técnicamente pertenece al barrio vecino, es un referente para los vecinos del Llano. Construida en 1888, sigue acogiendo festejos taurinos durante la Semana Grande, aunque cada vez más voces piden su reconversión en espacio cultural.

Las sidrerías y chigres tradicionales del Llano ofrecen algunos de los mejores culetes de sidra de la ciudad, sin los precios turísticos del centro. Establecimientos como Casa Fede o La Pumarada mantienen viva la tradición sidrera asturiana en un ambiente auténtico y sin pretensiones.

La Arena: el barrio playero por excelencia

Si hay un barrio que simboliza la relación de Gijón con el mar, ese es La Arena. Desarrollado a principios del siglo XX como zona residencial para la burguesía local, hoy combina edificios de estilo modernista con construcciones más recientes.

El principal atractivo del barrio es, sin duda, la Playa de San Lorenzo, una extensa franja de arena dorada que se extiende a lo largo de 1,5 kilómetros. Su característico paseo marítimo, conocido como El Muro, es uno de los lugares más transitados de la ciudad, tanto por turistas como por locales que disfrutan de paseos junto al mar en cualquier época del año.

En La Arena encontramos también el Acuario de Gijón, un espacio dedicado a la divulgación de la vida marina que alberga más de 5.000 ejemplares de 400 especies diferentes. Es una visita obligada, especialmente si viajamos con niños.

La oferta gastronómica del barrio es amplia y variada, con restaurantes que aprovechan la cercanía del puerto pesquero para ofrecer pescados y mariscos fresquísimos. Los locales de la Calle Capua y alrededores son muy populares entre los gijoneses para disfrutar de los «vinos de tarde» durante el fin de semana.

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La Escalerona: símbolo de La Arena

Merece mención especial La Escalerona, la monumental escalinata de 1933 que conecta El Muro con la playa. Este elemento arquitectónico, declarado Bien de Interés Cultural, se ha convertido en uno de los símbolos más fotografiados de Gijón y en punto de encuentro para varias generaciones de gijoneses.

Somió: el barrio residencial con encanto

Somió representa la zona residencial por excelencia de Gijón. Situado en la parte oriental de la ciudad, este barrio se caracteriza por sus amplias avenidas arboladas, chalets y palacetes que fueron residencia de la burguesía industrial asturiana desde finales del siglo XIX.

El principal atractivo de Somió es el Jardín Botánico Atlántico, el más septentrional de España. Con 25 hectáreas dedicadas a la flora atlántica, ofrece un recorrido por diferentes ecosistemas y colecciones botánicas. La Carbayeda del Tragamón, un bosque de robles centenarios dentro del Botánico, es un espacio casi mágico que transporta al visitante a tiempos remotos.

Otro punto de interés es la Universidad Laboral, el edificio civil más grande de España. Construida entre 1946 y 1956, esta imponente obra arquitectónica combina estilos que van desde el neoclásico hasta el barroco. Actualmente alberga diferentes espacios culturales, como el Centro de Arte y Creación Industrial LABoral.

Somió también cuenta con el Museo Evaristo Valle, dedicado a la obra de este pintor gijonés y ubicado en una preciosa casona rodeada de jardines. Su colección permanente y exposiciones temporales lo convierten en una visita imprescindible para los amantes del arte.

Natahoyo: tradición industrial y renovación urbana

En la zona occidental de Gijón encontramos El Natahoyo, un barrio que ejemplifica la transformación de la ciudad en las últimas décadas. Antiguamente dominado por astilleros, fábricas y viviendas obreras, hoy combina ese pasado industrial con nuevos espacios urbanos.

El Acuario y el Parque Científico y Tecnológico son ejemplos de esta renovación. Ubicados en terrenos que antes ocupaban instalaciones industriales, ahora representan el futuro económico y científico de la ciudad.

La Playa de Poniente, recuperada tras años de contaminación industrial, es hoy un espacio de ocio muy apreciado por los gijoneses. Junto a ella, el Puerto Deportivo añade un toque marinero y turístico a esta zona en constante evolución.

El Natahoyo conserva también la esencia obrera en sus calles interiores, con corralas y pequeños comercios tradicionales. Los antiguos chigres donde los trabajadores tomaban un culín después de la jornada laboral conviven ahora con modernos locales de ocio que atraen a un público más joven.

La Calzada: autenticidad gijonesa

Continuando hacia el oeste, llegamos a La Calzada, otro barrio de fuerte tradición obrera que mantiene su carácter auténtico. Surgido alrededor de las vías del ferrocarril y las industrias pesadas, conserva ese ambiente popular en sus plazas y calles.

El Ateneo de La Calzada es el centro cultural del barrio, con una intensa actividad que incluye teatro, música, exposiciones y talleres. Este espacio ha sido fundamental para la revitalización cultural de la zona y es un ejemplo de cómo la cultura puede transformar un barrio.

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Los mercadillos semanales de La Calzada son famosos en toda la ciudad. Aquí se pueden encontrar desde productos frescos hasta ropa y antigüedades, en un ambiente bullicioso que recuerda a los mercados tradicionales de antaño.

Las fiestas del barrio, en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, son de las más concurridas de Gijón. Durante una semana, las calles se llenan de actividades para todas las edades, culminando con una procesión marítima que parte del cercano puerto de El Musel.

Ceares y Laviada: barrios con historia

Entre el centro y las zonas más periféricas encontramos Ceares y Laviada, dos barrios con personalidad propia que a menudo pasan desapercibidos para el visitante ocasional.

Ceares, con su característica topografía en pendiente, ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. El Parque de Los Hermanos Castro es un espacio verde muy apreciado por los vecinos, especialmente en los días soleados.

Laviada, por su parte, debe su nombre a la familia que poseía los terrenos sobre los que se construyó el barrio a principios del siglo XX. Sus calles tranquilas albergan edificios de diferentes épocas que cuentan la historia del desarrollo urbanístico de Gijón.

Ambos barrios conservan establecimientos tradicionales donde se puede disfrutar de la gastronomía asturiana a precios razonables. Sidrerías familiares donde el escanciado se hace con arte y donde los platos típicos como la fabada o el cachopo mantienen las recetas de siempre.

Viesques y Contrueces: los nuevos desarrollos urbanos

Para completar nuestro recorrido por los barrios de Gijón, debemos mencionar Viesques y Contrueces, zonas que representan la expansión más reciente de la ciudad.

Viesques ha pasado en pocas décadas de ser una zona rural a convertirse en un moderno barrio residencial. El Hospital de Cabueñes, principal centro sanitario de la comarca, y el campus universitario han sido motores de este desarrollo.

Contrueces combina áreas de reciente construcción con núcleos más antiguos. El Parque de Isabel la Católica, aunque técnicamente pertenece al barrio de El Bibio, es un espacio verde muy frecuentado por los vecinos de Contrueces. Sus estanques, rosaleda y zonas deportivas lo convierten en un lugar ideal para el ocio familiar.

Estos barrios, aunque menos turísticos, ofrecen una visión complementaria de Gijón, mostrando cómo la ciudad crece y se transforma sin perder su identidad.

Recorrer los barrios de Gijón es la mejor manera de entender esta ciudad asturiana, donde tradición y modernidad conviven en perfecta armonía. Cada zona tiene su propia historia que contar, su propio ritmo y personalidad. Solo adentrándose en sus calles, conversando con sus gentes y degustando su gastronomía en los establecimientos locales se puede captar la verdadera esencia de esta ciudad abierta al mar Cantábrico.

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