Mostrar Ocultar el índice
- Las calas escondidas de Lloret: tesoros por descubrir
- Cala Trons: la belleza en estado puro
- Cala Banys: un secreto a voces
- Sa Caleta: historia y belleza en miniatura
- Senderos naturales: Lloret más allá de sus playas
- La ruta de los Jardines de Santa Clotilde
- El Camino de Ronda: la costa a tus pies
- Puig de Castellet: un viaje al pasado íbero
- El patrimonio cultural: testigos de la historia
- El Castillo de Sant Joan: guardián de la costa
- Iglesia de Sant Romà: el corazón modernista de Lloret
- Cementerio modernista: arte funerario único
- Gastronomía local: sabores de mar y montaña
- Donde comer auténtica cocina catalana
- Platos típicos que no debes perderte
- Consejos prácticos para disfrutar de Lloret
- Cuándo visitar: más allá del verano
- Cómo moverse: explorando Lloret a pie y en transporte público
- Alojamiento: opciones para todos los gustos
- Un paseo por los alrededores: excursiones de un día
- Tossa de Mar: un viaje al medievo
- Blanes: el jardín botánico y su puerto pesquero
- Parque Natural del Montseny: naturaleza en estado puro
Lloret de Mar, una joya en la Costa Brava catalana, es mucho más que su famosa vida nocturna y sus playas concurridas.
Este rincón del Mediterráneo esconde calas secretas, senderos entre bosques y un patrimonio cultural que sorprende a quienes se aventuran más allá del turismo masivo.
Hace unos meses tuve la oportunidad de perderme por sus rincones menos conocidos y descubrí un Lloret diferente, un lugar donde la naturaleza y el mar se fusionan creando paisajes de ensueño.
Las calas escondidas de Lloret: tesoros por descubrir
La costa de Lloret de Mar está salpicada de pequeñas calas que, a diferencia de las playas principales, conservan un encanto salvaje y tranquilo. Estas formaciones rocosas, moldeadas por el mar durante milenios, ofrecen aguas cristalinas y rincones de paz incluso en temporada alta.
Cala Trons: la belleza en estado puro
Cala Trons es una pequeña cala rocosa situada entre la playa de Lloret y la de Fenals. A pesar de su cercanía al centro urbano, muchos turistas la pasan por alto. El acceso no es sencillo, hay que bajar por unas escaleras empinadas, pero la recompensa merece la pena: aguas transparentes de color turquesa y formaciones rocosas que crean piscinas naturales perfectas para el snorkel.
Durante mi visita en junio, apenas había media docena de personas disfrutando de este pequeño paraíso. Los locales la conocen bien y suelen acudir temprano para conseguir un hueco entre las rocas donde tender la toalla.
Cala Banys: un secreto a voces
Al otro lado del Castillo de Sant Joan se encuentra Cala Banys, una cala rocosa con plataformas de madera que facilitan el acceso al agua. Lo que hace especial a esta cala es su peculiar formación: pequeñas piscinas naturales entre las rocas donde el agua se calienta y se convierte en un spa natural.
Esta cala alberga también un restaurante con vistas privilegiadas donde probé una paella de marisco que recordaré siempre. El precio no es barato (unos 25€ por persona), pero la experiencia de comer con el sonido del mar de fondo bien lo vale.
Sa Caleta: historia y belleza en miniatura
Justo debajo del Castillo de Sant Joan se esconde Sa Caleta, una pequeña cala con encanto que antiguamente servía como puerto natural para los pescadores de Lloret. Hoy en día, sus aguas tranquilas y su entorno pintoresco la convierten en un lugar ideal para quienes buscan tranquilidad.
Las casitas de colores que bordean la cala son un testimonio del pasado marinero de Lloret y ofrecen una estampa perfecta para los amantes de la fotografía. Durante mi visita, un pescador local me contó que estas casas servían antiguamente para guardar los botes y aparejos de pesca.
Senderos naturales: Lloret más allá de sus playas
Lloret de Mar está rodeado de bosques mediterráneos que esconden rutas de senderismo para todos los niveles. Estos caminos permiten descubrir un paisaje interior menos conocido pero igualmente cautivador.
La ruta de los Jardines de Santa Clotilde
Los Jardines de Santa Clotilde son una maravilla paisajística que se asoma al Mediterráneo desde lo alto de un acantilado. Diseñados a principios del siglo XX por Nicolau Rubió i Tudurí, estos jardines novecentistas se inspiran en el Renacimiento italiano.
La entrada cuesta 5€, pero el paseo entre cipreses, estatuas y miradores al mar bien vale la inversión. Lo mejor es visitarlos a primera hora de la mañana, cuando la luz es perfecta para la fotografía y hay menos visitantes. La ruta que conecta estos jardines con la playa de Boadella ofrece vistas espectaculares de la costa.
El Camino de Ronda: la costa a tus pies
El Camino de Ronda es una antigua ruta utilizada por los vigilantes costeros para controlar el contrabando. Hoy es un sendero que recorre la costa conectando calas y ofreciendo panorámicas impresionantes.
El tramo que va desde Lloret hasta Fenals (aproximadamente 2 km) es accesible para todos los públicos y permite descubrir calas escondidas como la mencionada Cala Trons. Caminando por este sendero un atardecer de julio, el cielo se tiñó de naranja y púrpura creando un espectáculo natural inolvidable.
Puig de Castellet: un viaje al pasado íbero
A unos 2 km del centro de Lloret se encuentra el Puig de Castellet, un asentamiento íbero del siglo III a.C. que ofrece no solo un interesante recorrido histórico sino también unas vistas panorámicas excepcionales de la bahía de Lloret.
La ruta hasta este yacimiento arqueológico transcurre por un sendero forestal donde el aroma de pinos y romero impregna el aire. Durante el recorrido, es posible observar la flora típica mediterránea y, con suerte, alguna de las especies de aves que habitan estos bosques.
El patrimonio cultural: testigos de la historia
Más allá de sus playas y calas, Lloret conserva un rico patrimonio que refleja su historia y evolución a lo largo de los siglos.
El Castillo de Sant Joan: guardián de la costa
Encaramado en lo alto de una colina entre las playas de Lloret y Fenals, el Castillo de Sant Joan fue durante siglos el vigilante de la costa. Aunque hoy solo quedan algunos restos y la torre de homenaje reconstruida, el lugar ofrece unas vistas panorámicas que justifican la subida.
La historia del castillo se remonta al siglo XI, cuando servía como defensa contra los ataques piratas. Un panel informativo en la base de la torre explica los detalles de su construcción y las diferentes etapas históricas que ha vivido. La entrada es gratuita y el acceso, aunque empinado, está bien acondicionado.
Iglesia de Sant Romà: el corazón modernista de Lloret
En pleno centro de Lloret se alza la Iglesia de Sant Romà, un templo que sorprende por su colorida fachada modernista. Este edificio refleja la prosperidad que vivió Lloret a finales del siglo XIX gracias a los «indianos», emigrantes que hicieron fortuna en América y regresaron para invertir en su tierra natal.
El interior conserva elementos góticos y barrocos, creando un contraste fascinante con la exuberancia modernista del exterior. Durante mi visita coincidí con un concierto de órgano que llenaba las naves de música, añadiendo una dimensión más a la experiencia.
Cementerio modernista: arte funerario único
Quizás uno de los lugares más sorprendentes y menos visitados de Lloret es su cementerio modernista. Este camposanto alberga impresionantes panteones y esculturas funerarias encargadas por familias adineradas a reconocidos artistas de la época.
La visita puede parecer inusual, pero el valor artístico e histórico del lugar merece la pena. Las obras de Puig i Cadafalch o Bonaventura Conill i Montobbio transforman este espacio en un museo al aire libre. La entrada es gratuita y el horario de visita coincide con el horario solar.
Gastronomía local: sabores de mar y montaña
La cocina de Lloret representa perfectamente el concepto catalán de «mar i muntanya» (mar y montaña), combinando productos del mar con otros del interior en platos de sabor intenso y auténtico.
Donde comer auténtica cocina catalana
Aunque Lloret está lleno de restaurantes turísticos, existen rincones donde degustar la auténtica cocina local:
- El Trull: Ubicado en una masía del siglo XVIII, ofrece platos tradicionales catalanes con un toque contemporáneo. Su «suquet de peix» (guiso de pescado) es memorable.
- Sa Xarxa: Un pequeño restaurante cerca del puerto donde los pescadores locales suelen comer. Precios razonables y producto fresco.
- Can Bolet: Especializado en setas de temporada y carnes a la brasa. Alejado del centro turístico, es un favorito entre los locales.
Durante mi estancia, descubrí que los mejores restaurantes suelen estar en las calles perpendiculares a la playa, lejos del bullicio del paseo marítimo. Un consejo: si ves a gente local comiendo, es buena señal.
Platos típicos que no debes perderte
| Plato | Descripción | Dónde probarlo |
|---|---|---|
| Arroz negro | Arroz con sepia y su tinta | Restaurante Mariner |
| Suquet de peix | Guiso tradicional de pescado | El Trull |
| Fideuá | Similar a la paella pero con fideos | Sa Xarxa |
| Escalivada | Verduras asadas (berenjena, pimiento) | Can Bolet |
Los postres también merecen una mención especial. El «recuit» (una especie de cuajada con miel) y las «catanies» (almendras garrapiñadas) son dulces locales que vale la pena probar.
Consejos prácticos para disfrutar de Lloret
Cuándo visitar: más allá del verano
Lloret de Mar es conocido por su turismo estival, pero la mejor época para disfrutar de sus calas y naturaleza es durante la primavera (abril-junio) o el otoño temprano (septiembre-octubre). En estos meses las temperaturas son agradables, hay menos turistas y los precios de alojamiento bajan considerablemente.
Mi visita en junio resultó perfecta: el agua ya estaba a buena temperatura para bañarse (unos 22°C) y las playas estaban animadas pero no abarrotadas.
Cómo moverse: explorando Lloret a pie y en transporte público
El centro de Lloret es perfectamente recorrible a pie. Para llegar a calas más alejadas o pueblos cercanos, existe un buen servicio de autobuses:
- Línea L1: Conecta Lloret con Blanes
- Línea L2: Va hasta Tossa de Mar, un precioso pueblo medieval que merece una visita
- Línea L3: Recorre las principales urbanizaciones y calas de Lloret
También existe la opción del «Dofi Jet», un barco con fondo de cristal que recorre la costa ofreciendo vistas submarinas. Cuesta unos 15€ por persona y sale varias veces al día desde el puerto deportivo.
Alojamiento: opciones para todos los gustos
Lloret ofrece una amplia gama de alojamientos, desde hoteles de lujo hasta opciones más económicas:
- Hotel Santa Marta: Un 5 estrellas con acceso directo a una pequeña cala. Ideal para parejas que buscan tranquilidad.
- Hotel Marsol: Buena relación calidad-precio en primera línea de playa.
- Apartamentos Els Llorers: Perfectos para familias, con cocina equipada y piscina comunitaria.
Una opción interesante son las masías rurales rehabilitadas en los alrededores de Lloret, que permiten disfrutar de la naturaleza y están a solo unos minutos en coche de las playas.
Un paseo por los alrededores: excursiones de un día
Lloret de Mar es una excelente base para explorar otros puntos de interés de la Costa Brava:
Tossa de Mar: un viaje al medievo
A solo 12 km de Lloret se encuentra Tossa de Mar, con su impresionante casco antiguo amurallado (la «Vila Vella»). El recorrido por sus callejuelas empedradas y el paseo por las murallas ofrecen vistas espectaculares de la bahía.
Se puede llegar fácilmente en autobús (línea L2, 20 minutos) o en barco desde el puerto de Lloret (trayecto de 45 minutos que permite admirar la costa). Una visita obligada es el Faro de Tossa, desde donde se obtiene una panorámica de 360° del entorno.
Blanes: el jardín botánico y su puerto pesquero
En dirección sur, Blanes marca el inicio de la Costa Brava. Su puerto pesquero mantiene la autenticidad y ofrece la posibilidad de ver la subasta de pescado por las tardes (alrededor de las 16:30).
El Jardín Botánico Marimurtra es otro atractivo imprescindible. Fundado en 1921 por el alemán Karl Faust, alberga más de 4.000 especies de plantas de todo el mundo y ofrece vistas espectaculares desde su mirador sobre el mar, conocido como el «Templete de Linneo».
Parque Natural del Montseny: naturaleza en estado puro
A unos 50 km de Lloret se encuentra el Parque Natural del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Este macizo montañoso ofrece rutas de senderismo para todos los niveles, desde paseos suaves hasta ascensiones exigentes.
La diversidad de ecosistemas es sorprendente: desde encinares mediterráneos en las zonas bajas hasta hayedos propios de regiones más septentrionales en las cumbres. El contraste entre el paisaje costero de Lloret y estos bosques de montaña resulta fascinante.
Lloret de Mar esconde mucho más que sus famosas discotecas y playas concurridas. Sus calas secretas, senderos naturales y rico patrimonio cultural ofrecen una experiencia auténtica a quienes se aventuran más allá de los circuitos turísticos tradicionales. Después de recorrer sus rincones menos conocidos, me quedo con la imagen de sus aguas cristalinas, el aroma de los pinos llegando hasta el mar y esa luz mediterránea que convierte cada rincón en una postal perfecta. Lloret merece ser redescubierto, con calma y curiosidad, para apreciar todo lo que tiene que ofrecer.
