Estos 3 acueductos romanos de España le sorprenderán, ¡incluso si es aficionado a la historia!

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España es un país con un patrimonio romano impresionante.

Todos conocemos el acueducto de Segovia, ese gigante de piedra que ha resistido el paso de los siglos.

Pero más allá de este monumento icónico, existen otras obras hidráulicas romanas que permanecen en un discreto segundo plano.

Auténticas joyas de la ingeniería que, por encontrarse lejos de las rutas turísticas habituales o por estar parcialmente destruidas, no reciben la atención que merecen.

Durante mis viajes por la península, he tenido la suerte de descubrir algunos de estos tesoros olvidados. Estructuras que me han dejado con la boca abierta y que, sin embargo, apenas aparecen en las guías turísticas. Hoy quiero compartir contigo tres de estos acueductos romanos menos conocidos pero igualmente fascinantes.

El acueducto de Los Bañales: la joya oculta de Aragón

En la comarca de las Cinco Villas, provincia de Zaragoza, se esconde uno de los conjuntos arqueológicos más sorprendentes y menos visitados de España : Los Bañales. Entre sus restos destaca un peculiar acueducto que, a diferencia de otros, no utilizaba arcadas sino grandes pilares monolíticos.

Construido en el siglo I d.C., este acueducto tenía la misión de abastecer de agua a una ciudad romana cuyo nombre aún desconocemos. Lo que lo hace verdaderamente único es su sistema constructivo: una serie de pilares de piedra de hasta 9 metros de altura, tallados en un solo bloque, que sostenían un canal superior por donde discurría el agua.

Pilares monolíticos del acueducto romano de Los Bañales
Pilares monolíticos del acueducto de Los Bañales, algunos conservados en perfecto estado

De los aproximadamente 32 pilares originales, hoy se conservan unos 32, creando un paisaje casi surrealista en medio del campo aragonés. El arqueólogo Javier Andreu, director del proyecto de investigación en Los Bañales, lo describe como «un ejemplo excepcional de adaptación de la ingeniería romana a los materiales locales disponibles».

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La visita a Los Bañales tiene un encanto especial precisamente por su falta de masificación. Puedes pasear entre los pilares del acueducto, visitar las termas y el foro de la antigua ciudad en un entorno natural prácticamente inalterado, sintiendo que has descubierto un secreto que pocos conocen.

El acueducto de Albarracín-Cella: el más largo de la Hispania romana

En la provincia de Teruel se encuentra lo que fue el acueducto más largo de toda la Hispania romana y uno de los más extensos del Imperio. El acueducto romano de Albarracín-Cella recorría nada menos que 25 kilómetros atravesando montañas y valles para llevar agua desde el manantial de Cella hasta la antigua ciudad romana de Albarracinum.

Lo fascinante de esta obra es que gran parte de su recorrido discurría bajo tierra, mediante galerías excavadas en la roca con una precisión asombrosa. Los ingenieros romanos lograron mantener una pendiente constante de apenas un 0,2%, un alarde técnico considerando los instrumentos disponibles en el siglo I d.C.

Durante años, los vecinos de la zona conocían estos túneles como «caños de los moros», sin sospechar su verdadero origen hasta que estudios arqueológicos recientes confirmaron su datación romana. El investigador Octavio Collado Villalba ha dedicado años a documentar este acueducto, revelando su importancia:

«Estamos ante una de las obras de ingeniería hidráulica más impresionantes de la Hispania romana, comparable a los grandes acueductos de Roma, pero que ha permanecido prácticamente desconocida incluso para los especialistas».

Actualmente se pueden visitar algunos tramos del acueducto, especialmente interesantes son las galerías subterráneas accesibles en la localidad de Gea de Albarracín, donde uno puede caminar literalmente por los mismos túneles que construyeron los romanos hace dos milenios.

Características técnicas del acueducto de Albarracín-Cella

CaracterísticaDetalle
Longitud total25 kilómetros
Fecha de construcciónSiglo I d.C.
Pendiente media0,2%
Profundidad máxima60 metros bajo tierra
Capacidad estimada8.000 m³ diarios

El acueducto de Pineda de la Sierra: la sorpresa burgalesa

En un rincón apartado de la Sierra de la Demanda, en la provincia de Burgos, se encuentra quizás el más desconocido de nuestros tres protagonistas : el acueducto romano de Pineda de la Sierra. Descubierto por arqueólogos hace apenas unas décadas, este acueducto formaba parte de un complejo sistema hidráulico relacionado con la minería aurífera en la zona.

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A diferencia de los acueductos urbanos, éste tenía un propósito industrial: transportar agua para las explotaciones mineras de oro que los romanos desarrollaron en esta región entre los siglos I y II d.C. El agua era fundamental en el método de extracción conocido como «ruina montium», donde grandes cantidades de agua a presión se utilizaban para desmoronar montañas enteras y extraer el preciado metal.

Lo que hace especial a este acueducto es su adaptación al terreno montañoso. Los ingenieros romanos tallaron canales directamente en la roca de la montaña, creando en ocasiones pasarelas de madera para salvar desniveles (hoy desaparecidas) y excavando pequeños túneles donde era necesario.

El investigador local Antonio García Omedes, quien ha estudiado detalladamente estas estructuras, comenta:

«Este acueducto demuestra la capacidad romana para transformar paisajes enteros con fines económicos. No era una obra monumental destinada a impresionar, sino una infraestructura puramente funcional, lo que explica en parte su desconocimiento actual».

Para visitar este acueducto hay que estar dispuesto a caminar, ya que algunos tramos solo son accesibles mediante senderos forestales. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena para los amantes de la arqueología y la naturaleza, ya que el entorno natural es espectacular.

Rutas para visitar el acueducto de Pineda de la Sierra

  • Ruta del Canal Romano: Sendero circular de 6 km que recorre los tramos mejor conservados.
  • Ruta de las Minas Romanas: 8 km que combinan la visita al acueducto con las antiguas explotaciones mineras.
  • Ruta integral: 12 km para los más aventureros, siguiendo todo el recorrido del agua desde la captación hasta las minas.

¿Por qué estos acueductos siguen siendo desconocidos?

Después de conocer estas tres maravillas de la ingeniería romana, surge inevitablemente la pregunta: ¿cómo es posible que sean tan poco conocidas? Varias razones explican este olvido relativo:

  1. Ubicación remota: Los tres se encuentran lejos de los grandes centros turísticos y de las rutas más transitadas.
  2. Estado de conservación: A diferencia del acueducto de Segovia, estos conservan solo partes de su estructura original, lo que los hace menos espectaculares a primera vista.
  3. Falta de promoción: Los recursos para su investigación, conservación y difusión han sido históricamente limitados.
  4. Competencia patrimonial: España tiene tal abundancia de patrimonio romano que inevitablemente algunos sitios quedan eclipsados por los más famosos.
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Sin embargo, esta situación está cambiando gradualmente. Los tres acueductos mencionados forman parte de proyectos de investigación activos y están siendo incorporados a rutas turísticas alternativas. Internet y las redes sociales también han contribuido a darlos a conocer entre aficionados a la arqueología y el turismo cultural.

El valor de preservar estos monumentos hidráulicos

La conservación de estos acueductos menos conocidos es fundamental por múltiples motivos. No solo representan ejemplos excepcionales de ingeniería romana adaptada a diferentes contextos y necesidades, sino que también son testigos de la romanización de la península ibérica en sus aspectos más cotidianos y funcionales.

El agua fue un elemento central en la civilización romana, y estos acueductos nos hablan de cómo los romanos gestionaron este recurso vital para diferentes propósitos: abastecimiento urbano, regadío agrícola o usos industriales como la minería.

Además, estos monumentos tienen un enorme potencial para el desarrollo del turismo cultural sostenible en zonas rurales que sufren despoblación. Localidades como Uncastillo (cerca de Los Bañales), Gea de Albarracín o Pineda de la Sierra pueden encontrar en su patrimonio romano un recurso para atraer visitantes respetuosos interesados en la historia y la naturaleza.

Mi experiencia personal visitando estos tres acueductos ha sido siempre gratificante. Hay algo especial en descubrir estas obras maestras lejos de las multitudes, casi como si mantuvieras un secreto con la historia. Te animo a incluirlos en tus próximas rutas por España. Te garantizo que te sorprenderán tanto como a mí.

Y quién sabe, quizás esta fascinación por los acueductos menos conocidos te lleve a interesarte por otras obras hidráulicas romanas igualmente asombrosas que salpican nuestra geografía, desde el acueducto de los Milagros en Mérida hasta el de Les Ferreres en Tarragona, demostrando que el patrimonio romano en España va mucho más allá de lo que cuentan las guías turísticas convencionales.

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