No conocías esta playa secreta de Benijo, ¡pero ahora es el momento de descubrirla antes de que sea demasiado tarde!

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Escondida entre acantilados y de difícil acceso, la playa de Benijo ha permanecido como un tesoro oculto en el norte de Tenerife durante décadas.

Esta joya natural ubicada en el Parque Rural de Anaga atrae cada vez más a viajeros que buscan experiencias auténticas lejos del bullicio turístico.

Sus arenas negras volcánicas, formaciones rocosas y atardeceres inolvidables la convierten en un destino que, aunque todavía conserva su esencia salvaje, comienza a ganar popularidad entre los amantes de la naturaleza y la fotografía.

¿Dónde se encuentra la playa de Benijo?

La playa de Benijo se sitúa en el extremo noreste de Tenerife, en el municipio de Taganana, dentro del macizo de Anaga. Este espacio natural protegido fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2015, lo que ha ayudado a preservar tanto su riqueza biológica como su belleza paisajística.

Para llegar hasta esta cala es necesario recorrer una carretera sinuosa que serpentea entre montañas y barrancos. El último tramo consiste en un descenso por unas escaleras de piedra que conducen directamente a la arena. Esta relativa inaccesibilidad ha sido precisamente uno de los factores que ha mantenido a Benijo alejada del turismo masivo durante tantos años.

Características únicas de la playa de Benijo

Arena negra volcánica

Lo primero que llama la atención al llegar a Benijo es el color de su arena. El negro intenso característico de las playas volcánicas canarias adquiere aquí una textura especial, más gruesa que en otras calas de la isla. Esta arena se formó hace millones de años, cuando la lava que emanaba de las entrañas de la tierra se enfrió rápidamente al contacto con el agua del océano, fragmentándose en pequeños trozos que el mar ha ido puliendo con el paso del tiempo.

Los Roques de Benijo

Frente a la costa se alzan majestuosos los Roques de Benijo, formaciones rocosas que emergen del océano Atlántico creando un paisaje de postal. Estos monolitos naturales, especialmente el conocido como Roque de Benijo, son el resultado de la erosión marina sobre antiguos conductos volcánicos más resistentes que el terreno circundante.

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Durante la marea baja, algunos visitantes se aventuran a caminar hasta estas rocas, aunque no es recomendable debido a las fuertes corrientes que caracterizan esta zona del litoral tinerfeño.

Un microclima particular

La ubicación de Benijo, protegida por el macizo de Anaga y expuesta a los vientos alisios, genera un microclima especial. No es raro encontrar la playa envuelta en una ligera bruma mientras el sol brilla con fuerza, creando juegos de luz que hacen las delicias de los fotógrafos. Las temperaturas suelen ser más suaves que en el sur de la isla, oscilando entre los 18°C en invierno y los 24°C en verano.

La experiencia de visitar Benijo

El mejor momento para ir

Aunque Benijo puede visitarse durante todo el año, cada temporada ofrece una experiencia diferente:

  • Primavera (marzo-mayo): El clima es agradable y hay menos probabilidad de encontrar días nublados.
  • Verano (junio-septiembre): Temporada alta para los locales, especialmente en agosto.
  • Otoño (octubre-noviembre): Menos concurrida y con atardeceres espectaculares.
  • Invierno (diciembre-febrero): Días más cortos pero con el mar en su estado más salvaje y fotogénico.

En cuanto a la hora del día, los atardeceres en Benijo son legendarios. Ver cómo el sol se oculta tras los roques, tiñendo el cielo de tonos rojizos y dorados, es una experiencia que muchos consideran casi mística.

Precauciones necesarias

Benijo no es una playa para bañistas inexpertos. Las fuertes corrientes y el oleaje intenso la convierten en un lugar donde hay que extremar las precauciones:

  • No se recomienda el baño cuando hay bandera roja.
  • Es preferible mantenerse en la orilla y no alejarse demasiado.
  • Los niños deben estar siempre vigilados.
  • Conviene prestar atención a las mareas, ya que durante la pleamar la playa puede reducirse considerablemente.

No hay servicio de socorristas permanente, por lo que cada visitante debe ser responsable de su seguridad y la de sus acompañantes.

Servicios disponibles

A diferencia de las playas más turísticas del sur de Tenerife, Benijo mantiene un carácter salvaje y cuenta con servicios limitados:

  • Un pequeño aparcamiento en la parte superior (que suele llenarse rápidamente en días festivos).
  • Dos restaurantes con vistas al océano donde se puede degustar pescado fresco y platos típicos canarios.
  • No hay duchas ni aseos públicos.
  • No existe alquiler de sombrillas o hamacas.

Esta ausencia de infraestructuras turísticas es precisamente lo que muchos visitantes valoran, ya que permite disfrutar de la naturaleza en estado puro.

La gastronomía local: un complemento perfecto

Tras un día en la playa, nada mejor que reponer fuerzas en alguno de los establecimientos de la zona. El Restaurante El Mirador y la Casa África son los dos locales que dominan la oferta gastronómica con vistas privilegiadas a la playa.

Ambos ofrecen especialidades canarias como:

  • Papas arrugadas con mojo: Patatas pequeñas cocidas con piel y servidas con salsas picantes típicas canarias.
  • Gofio: Harina de cereales tostados que forma parte de numerosos platos tradicionales.
  • Pescado fresco: Especialmente vieja, cherne o sama, capturados por pescadores locales.
  • Queso de cabra: Producido en las montañas cercanas, a menudo ahumado.
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Los precios son razonables considerando la ubicación y las vistas, oscilando entre 15 y 30 euros por persona para una comida completa.

El impacto del turismo en Benijo

De secreto local a atracción turística

Durante décadas, Benijo fue principalmente frecuentada por habitantes de la isla y algunos surfistas aventureros atraídos por sus olas. Sin embargo, en los últimos años, las redes sociales y los blogs de viajes han puesto este rincón en el mapa turístico internacional.

Instagram ha jugado un papel fundamental en la popularización de Benijo. Las fotografías de sus atardeceres y los característicos roques emergiendo del mar han generado un efecto llamada entre viajeros que buscan escenarios naturales impactantes.

Conservación vs. desarrollo

Este aumento de visitantes plantea un dilema para las autoridades locales: ¿cómo equilibrar la conservación del entorno natural con las necesidades de los turistas?

Por ahora, el Cabildo de Tenerife ha optado por una política de mínima intervención, mejorando únicamente el acceso mediante escaleras y manteniendo la carretera en condiciones adecuadas, pero sin desarrollar infraestructuras turísticas adicionales que podrían alterar el carácter salvaje de la playa.

Los vecinos de Taganana, el pueblo más cercano, mantienen opiniones divididas. Algunos ven en el turismo una oportunidad económica, mientras otros temen que Benijo pierda su esencia si se masifica.

Actividades en los alrededores

La visita a Benijo puede complementarse con otras experiencias en el macizo de Anaga:

Senderismo en el bosque de laurisilva

A pocos kilómetros de la playa se encuentra uno de los tesoros naturales más valiosos de Canarias : el bosque de laurisilva, un tipo de vegetación relicta de la era Terciaria que sobrevivió a las glaciaciones. Rutas como la del Sendero de los Sentidos o el camino hacia Cruz del Carmen permiten adentrarse en este ecosistema único.

Visita a Taganana

El pintoresco pueblo de Taganana, con sus casas blancas y tejados rojos que se descuelgan por la ladera, merece una parada. Su iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, del siglo XVI, es un ejemplo notable de arquitectura religiosa canaria. Los bares y restaurantes del pueblo ofrecen auténtica cocina local a precios más económicos que en las zonas turísticas.

Ruta de miradores

El macizo de Anaga cuenta con varios miradores espectaculares desde donde contemplar tanto la vertiente norte como la sur de la isla:

  • Mirador de Pico del Inglés: Ofrece vistas panorámicas del valle de La Laguna.
  • Mirador de Cabezo del Tejo: Permite observar la costa norte y los roques desde otra perspectiva.
  • Mirador de Zapata: Ideal para fotografiar las formaciones montañosas de Anaga.
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Consejos prácticos para visitar Benijo

Cómo llegar

Existen varias opciones para llegar a la playa de Benijo:

  • En coche: Es la opción más cómoda y flexible. Desde Santa Cruz de Tenerife, hay que tomar la TF-12 hacia San Andrés y luego la TF-134 hacia Taganana. Desde allí, seguir las indicaciones hacia Benijo. El trayecto dura aproximadamente 1 hora desde la capital.
  • En transporte público: La línea 946 de TITSA conecta Santa Cruz con Taganana, pero los horarios son limitados y hay que caminar unos 3 km desde la parada más cercana hasta la playa.
  • En excursión organizada: Algunas empresas locales ofrecen tours que incluyen visita a Benijo junto con otros puntos de interés de Anaga.

Qué llevar

Para disfrutar plenamente de la experiencia en Benijo, se recomienda llevar:

  • Calzado cómodo para bajar y subir las escaleras de acceso.
  • Protección solar (aunque esté nublado, la radiación UV puede ser intensa).
  • Agua y provisiones suficientes.
  • Toalla y sombrilla (no hay sombra natural en la playa).
  • Cámara fotográfica para capturar los impresionantes paisajes.
  • Ropa de abrigo para el atardecer, cuando la temperatura suele descender.

Mejor época para visitar

Si bien Benijo puede visitarse durante todo el año, los meses de mayo a octubre ofrecen mejores condiciones climáticas. Los días entre semana son significativamente menos concurridos que los fines de semana y festivos.

Para evitar aglomeraciones, es recomendable llegar temprano por la mañana o a media tarde si el objetivo es disfrutar del atardecer.

El futuro de la playa de Benijo

¿Conseguirá Benijo mantener su carácter salvaje frente a la creciente presión turística? Esta es la pregunta que se hacen tanto locales como visitantes habituales.

Las autoridades canarias parecen decididas a proteger este entorno. La inclusión de Anaga en la Red de Reservas de la Biosfera proporciona un marco legal que limita el desarrollo urbanístico y promueve un turismo sostenible.

Sin embargo, el equilibrio es delicado. El aumento de visitantes ya está generando problemas como la saturación del aparcamiento en días punta o la acumulación ocasional de residuos.

Iniciativas como las campañas de concienciación ambiental o la posible implementación de un sistema de control de acceso durante los períodos de máxima afluencia podrían ser soluciones para preservar este paraíso natural sin renunciar a su disfrute.

Mientras tanto, Benijo sigue ahí, con sus arenas negras y sus roques desafiando al Atlántico, ofreciendo a quien la visita una experiencia que va más allá del simple baño de sol. Una experiencia que conecta al visitante con la fuerza primigenia de la naturaleza volcánica que dio forma a las islas Canarias.

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