Pocos excursionistas se atreven a subir aquí… ¡y sin embargo la recompensa es inolvidable!

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El Montgó es un gigante dormido que vigila la comarca de la Marina Alta desde hace milenios.

Esta montaña, con sus 753 metros de altura, se alza majestuosa entre Dénia y Jávea, creando un perfil inconfundible en el horizonte que los romanos ya utilizaban como referencia en sus navegaciones.

Mi primera excursión al Montgó fue hace cinco años, y desde entonces, he vuelto cada primavera buscando esa mezcla única de aventura, naturaleza y historia que solo este coloso de piedra caliza puede ofrecer.

La montaña no solo destaca por su imponente silueta, sino por ser un auténtico tesoro de biodiversidad. El Parque Natural del Montgó, declarado como tal en 1987, protege más de 2.100 hectáreas donde habitan especies únicas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Aquí os cuento todo lo que necesitáis saber para conquistar esta cumbre mágica.

Historia y leyendas del Montgó: más que una montaña

El Montgó no es solo una formación geológica; es un libro abierto de historia y cultura. Los íberos ya establecieron asentamientos en sus laderas, aprovechando su posición estratégica para vigilar el Mediterráneo. Vestigios de esta época, como el poblado íbero del Alt de Benimaquia, todavía pueden visitarse durante la excursión.

La montaña está envuelta en numerosas leyendas. Una de las más populares cuenta que el Montgó era un gigante que, enamorado de una sirena del Mediterráneo, se tumbó frente al mar para observarla eternamente, quedando petrificado en la posición que hoy conocemos. Otra historia local asegura que en las noches de luna llena, las brujas de la comarca se reunían en la cueva del agua para realizar sus rituales mágicos.

Los marineros de la zona siempre han utilizado el perfil del Montgó como referencia. Su silueta, que recuerda a un elefante sumergiendo su trompa en el mar, ha guiado a pescadores durante siglos, y existe un dicho popular: «Cuando el Montgó se pone el capucho, agua seguro», refiriéndose a las nubes que coronan su cima como presagio de lluvia.

Rutas de ascenso al Montgó: diferentes caminos hacia la cumbre

Existen varias rutas para conquistar la cima del Montgó, cada una con su propio nivel de dificultad y atractivos. Las tres principales son:

Ruta desde Dénia (La más popular)

Esta ruta comienza en el punto conocido como «Els Molins», a las afueras de Dénia. Con una distancia aproximada de 5 kilómetros (ida) y un desnivel de unos 700 metros, es considerada de dificultad media-alta.

  • Punto de inicio: Parking de Els Molins (Dénia)
  • Distancia: 10 km (ida y vuelta)
  • Tiempo estimado: 5-6 horas (completa)
  • Dificultad: Media-alta
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El sendero está bien señalizado con marcas blancas y amarillas del PR-CV 355. Durante el ascenso, pasarás por la Cova del Camell (Cueva del Camello), una formación rocosa con forma de este animal. A medida que ganas altura, las vistas sobre la bahía de Dénia se vuelven espectaculares.

El último tramo incluye un paso equipado con cadenas para ayudar en la subida, lo que añade un toque de aventura a la excursión. Aunque no es técnicamente difícil, requiere cierta forma física por su pendiente constante.

Ruta desde Jesús Pobre

Menos transitada pero igualmente hermosa, esta ruta parte desde la pequeña localidad de Jesús Pobre.

  • Punto de inicio: Cementerio de Jesús Pobre
  • Distancia: 12 km (ida y vuelta)
  • Tiempo estimado: 6-7 horas
  • Dificultad: Media

Esta ruta ofrece un recorrido más largo pero con pendientes más suaves en general. Atraviesa zonas de cultivo tradicional y antiguas construcciones rurales como hornos de cal, hasta conectar con el sendero principal que sube a la cumbre.

Ruta desde Jávea

La más larga y exigente de las tres, pero también la que ofrece paisajes más variados.

  • Punto de inicio: Urbanización La Plana (Jávea)
  • Distancia: 14 km (ida y vuelta)
  • Tiempo estimado: 7-8 horas
  • Dificultad: Alta

Este itinerario recorre la cara sur del Montgó, más soleada y con menos vegetación. Pasa junto al Molí de Déu (Molino de Dios), una antigua construcción que aprovechaba los vientos de la montaña. La subida final comparte tramo con la ruta de Dénia.

Flora única: un jardín botánico natural

El Montgó es considerado uno de los enclaves botánicos más importantes del Mediterráneo. En sus laderas crecen más de 600 especies de plantas, algunas de ellas endémicas que solo pueden encontrarse aquí.

Durante mi última excursión en abril, el camino estaba flanqueado por un auténtico espectáculo floral. El lirio del Montgó (Iris subbiflora), con sus intensos tonos violetas, aparecía entre las rocas como pequeñas joyas. Esta planta solo crece en esta montaña y florece brevemente durante la primavera.

Otras especies destacables que pueden observarse son:

  • Cardosanto del Montgó (Centaurea rouyi): Endémica, con flores púrpuras que destacan entre las rocas.
  • Silene de Ifach (Silene hifacensis): Una rareza botánica en peligro de extinción.
  • Romero, tomillo y lavanda: Llenan el aire con sus aromas mediterráneos.
  • Palmito (Chamaerops humilis): La única palmera autóctona de Europa.

La mejor época para disfrutar de este espectáculo floral es entre marzo y junio, cuando la montaña se viste con un manto multicolor. Durante mi visita en mayo pasado, pude fotografiar más de 15 especies diferentes de orquídeas silvestres, algunas tan pequeñas que casi pasaban desapercibidas entre la vegetación.

Fauna salvaje: encuentros inesperados

Aunque la fauna es más esquiva que la flora, el Montgó alberga una sorprendente diversidad animal. Durante las excursiones es posible avistar:

  • Águila perdicera: Sobrevolando las crestas en busca de presas.
  • Halcón peregrino: Anida en los acantilados de la cara norte.
  • Búho real: Activo al atardecer y amanecer.
  • Zorros y jabalíes: Más comunes de lo que se piensa, aunque suelen evitar a los excursionistas.
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En mi última subida tuve la suerte de observar una familia de cabras montesas que se han adaptado perfectamente a los escarpados riscos del Montgó. Verlas saltar con agilidad por pendientes imposibles fue uno de los momentos más memorables de la excursión.

Consejos prácticos para la excursión

¿Cuándo ir?

La mejor época para subir al Montgó es entre octubre y mayo, evitando el intenso calor veraniego que puede hacer peligrosa la ascensión. Los meses de abril y mayo ofrecen el espectáculo adicional de la floración, mientras que en otoño las temperaturas son perfectas para caminar.

Es recomendable comenzar temprano, sobre las 8:00 o 9:00 de la mañana, para evitar el calor y tener tiempo suficiente para disfrutar de la cumbre antes de iniciar el descenso.

Equipo necesario

Para una excursión segura al Montgó, necesitarás:

  • Calzado de montaña con buena suela (las rocas pueden ser resbaladizas)
  • Al menos 2 litros de agua por persona (no hay fuentes en el camino)
  • Protección solar (sombrero, crema, gafas)
  • Comida para reponer energías
  • Bastones de trekking (muy útiles en el descenso)
  • Ropa de abrigo incluso en días cálidos (en la cumbre puede hacer frío y viento)
  • Teléfono móvil con batería cargada

Durante mi primera excursión cometí el error de llevar poco agua, pensando que 1 litro sería suficiente. A mitad de camino ya estaba racionándola, lo que hizo la experiencia menos agradable. Desde entonces, siempre cargo con 2,5 litros, prefiriendo sobrar que faltar.

Seguridad en la montaña

Aunque el Montgó no es una montaña extremadamente técnica, conviene tomar algunas precauciones:

  • Nunca subas solo/a; mejor en grupos de al menos 3 personas
  • Informa a alguien de tu ruta y horario previsto
  • Lleva un pequeño botiquín básico
  • No abandones los senderos marcados
  • Consulta la previsión meteorológica (evita días de fuerte viento o lluvia)
  • Lleva el teléfono de emergencias: 112

El año pasado presencié un rescate en helicóptero de un excursionista que se había torcido el tobillo en una zona de difícil acceso. Esto me recordó que incluso en excursiones aparentemente sencillas, los accidentes pueden ocurrir.

La recompensa: vistas desde la cumbre

Tras el esfuerzo del ascenso, la cumbre del Montgó ofrece uno de los miradores naturales más impresionantes de la Comunidad Valenciana. En días claros, la panorámica es simplemente espectacular:

  • Al norte: la bahía de Dénia, el Cabo de San Antonio y, en días muy despejados, Ibiza en el horizonte
  • Al sur: la bahía de Jávea, el Cabo de la Nao y el Peñón de Ifach
  • Al oeste: los valles interiores de la Marina Alta y las montañas de Aitana
  • Al este: el infinito azul del Mediterráneo

En la cima encontrarás un vértice geodésico y un libro de registro donde los montañeros dejan constancia de su logro. La sensación de estar suspendido entre el cielo y el mar es indescriptible y merece cada gota de sudor del ascenso.

Durante mi última visita, tuve la suerte de coincidir con un día excepcionalmente claro tras una tormenta. La visibilidad era tan perfecta que pude distinguir claramente la silueta de Ibiza a más de 80 kilómetros de distancia, algo que según los lugareños solo ocurre unas pocas veces al año.

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Gastronomía local: recuperar fuerzas tras la excursión

Una vez completada la aventura, nada mejor que reponer fuerzas con la excelente gastronomía local. Tanto Dénia como Jávea ofrecen numerosas opciones, pero estas son mis recomendaciones personales:

En Dénia:

  • Arroces: Dénia es Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO, especialmente por sus arroces. El arroz a banda o el arroz del senyoret son imprescindibles.
  • Casa Federico: Un restaurante tradicional donde sirven un arroz con bogavante espectacular.
  • El Baret de Miquel: Para tapas creativas con producto local.

En Jávea:

  • La Siesta: Junto al puerto, especializado en pescados frescos.
  • Restaurante Mezquida: Cocina tradicional con toques modernos.
  • «Bollos»: No te vayas sin probar estos panes típicos rellenos de atún, huevo y tomate.

Tras mi última excursión, descubrí un pequeño restaurante en Jesús Pobre llamado Ca Fornés, donde prepararon un conejo con alioli que compensó con creces todo el esfuerzo de la jornada. El vino local, elaborado con la uva moscatel de Alejandría que crece en las laderas del propio Montgó, fue el complemento perfecto.

Alojamiento: extender la experiencia

Si quieres convertir tu excursión al Montgó en una escapada de fin de semana, estas son algunas opciones de alojamiento:

Opciones económicas:

  • Hostal Loreto (Dénia): Céntrico y con precios asequibles.
  • Camping Los Pinos (Dénia): Para los amantes de la naturaleza.

Opciones de categoría media:

  • Hotel Port Dénia: Con piscina y cerca de la playa.
  • Hotel Jávea: Bien ubicado para explorar el casco antiguo.

Opciones de lujo:

  • Hotel Les Rotes (Dénia): En un entorno natural privilegiado.
  • Parador de Jávea: Vistas impresionantes al Mediterráneo.

En mi última visita opté por una casa rural en la falda del Montgó, lo que me permitió despertar con las primeras luces iluminando la montaña y comenzar la excursión desde la puerta misma del alojamiento, una experiencia que recomiendo totalmente.

Otras actividades complementarias

La excursión al Montgó puede complementarse con otras actividades en la zona:

  • Visita a las Cuevas del Agua: Formaciones kársticas en la ladera del Montgó.
  • Ruta por los miradores de Jávea: Especialmente el de la Cruz del Portitxol.
  • Paseo por el casco antiguo de Dénia: Con su imponente castillo.
  • Excursión en barco al Cabo de San Antonio: Para ver los acantilados desde el mar.
  • Mercadillo de Jesús Pobre: Celebrado los domingos por la mañana, con productos locales.

El año pasado, tras la excursión, dediqué la tarde a recorrer las calas de Jávea en kayak, lo que me permitió observar la imponente silueta del Montgó desde el mar, una perspectiva completamente diferente que recomiendo.

La excursión al Montgó es mucho más que una simple caminata; es un viaje a través de la historia, la naturaleza y la cultura de la Marina Alta. Cada vez que regreso a sus senderos descubro algo nuevo, ya sea una planta que no había visto antes, un rincón con vistas diferentes o una leyenda local que desconocía. Esta montaña mágica, como la llaman los habitantes de la zona, tiene la capacidad de sorprender siempre, incluso a quienes creemos conocerla bien.

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