Una semana en Madeira es suficiente para experimentar todo esto: ¡playas secretas, alocadas excursiones y paisajes lunares!

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Madeira, esa joya portuguesa escondida en el Atlántico, me robó el corazón la primera vez que pisé sus tierras.

Hace dos veranos, tuve la oportunidad de pasar una semana recorriendo la isla de punta a punta.

Créeme cuando te digo que una semana da para mucho, pero a la vez te deja con ganas de más.

La mezcla de paisajes montañosos, acantilados impresionantes y esa vegetación exuberante hace que cada rincón merezca una parada.

Si estás planeando tus próximas vacaciones, te cuento mi experiencia y todo lo que puedes hacer en Madeira en 7 días.

Día 1: Funchal, la capital con encanto

Funchal es el punto de entrada perfecto para cualquier viajero. La capital de Madeira combina el encanto de una ciudad histórica con el ambiente relajado típico de una isla.

Mañana: Casco antiguo

Empieza tu día paseando por la Zona Velha (casco antiguo). Sus calles estrechas están decoradas con puertas pintadas por artistas locales, creando una galería de arte al aire libre. No te pierdas el Mercado dos Lavradores, donde los colores y olores de frutas exóticas como la fruta de la pasión o el plátano de Madeira te transportarán al corazón de la isla.

Tarde: Jardín Botánico

Toma el teleférico desde el centro hasta el Jardín Botánico. Las vistas durante el trayecto son espectaculares, y el jardín alberga más de 2.000 plantas. Desde allí, puedes continuar con otro teleférico hasta el Jardim Tropical Monte Palace, un paraíso de vegetación exuberante con influencias orientales.

Noche: Gastronomía local

Para cenar, dirígete a la zona del puerto y prueba el famoso Espetada (brochetas de carne de res) acompañado de Bolo do Caco (pan tradicional con ajo). Termina con un vasito de Poncha, la bebida típica hecha con aguardiente de caña, miel y limón.

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Día 2: Explorando el este de la isla

El este de Madeira ofrece algunos de los paisajes más impresionantes y menos masificados de la isla.

Ponta de São Lourenço

Comienza temprano con una caminata por la Ponta de São Lourenço, la península más oriental. Esta reserva natural presenta un paisaje casi lunar, muy diferente al resto de la isla. La ruta de senderismo (aproximadamente 3 horas ida y vuelta) te regalará vistas panorámicas del Atlántico por ambos lados. Lleva agua, protector solar y un sombrero, ya que hay poca sombra.

Santana y las casas tradicionales

Después, dirígete a Santana, famosa por sus casas triangulares con techos de paja que llegan hasta el suelo. Estas casas típicas son un símbolo de la arquitectura tradicional de Madeira. Aprovecha para almorzar en algún restaurante local.

Ribeiro Frio

Por la tarde, visita Ribeiro Frio, un área boscosa con un centro de piscicultura de truchas y el inicio de varias levadas (canales de riego convertidos en senderos). Si tienes tiempo, realiza la caminata corta hasta el Balcões, un mirador con vistas impresionantes del valle y las montañas.

Día 3: Porto Moniz y la costa norte

La salvaje costa norte de Madeira contrasta con el sur más cálido y urbanizado.

Piscinas naturales de Porto Moniz

Las piscinas naturales de Porto Moniz son formaciones volcánicas llenas de agua de mar cristalina. Si el tiempo acompaña, no hay mejor lugar para un baño refrescante. Hay dos complejos: uno más turístico con instalaciones completas y otro más salvaje y gratuito.

Seixal

A pocos kilómetros encontrarás Seixal, con su playa de arena negra volcánica y la impresionante Cascata do Véu da Noiva (Cascada del Velo de la Novia), una caída de agua que se precipita directamente al mar desde un acantilado.

São Vicente

De regreso, para en São Vicente para visitar las grutas volcánicas y el centro de vulcanismo, donde aprenderás sobre la formación geológica de Madeira.

Día 4: Cabo Girão y Câmara de Lobos

Hoy exploraremos uno de los acantilados más altos de Europa y un pintoresco pueblo pesquero.

Cabo Girão

El Cabo Girão se eleva 580 metros sobre el nivel del mar. Su plataforma de cristal te permitirá «flotar» sobre el vacío mientras contemplas las plantaciones en terrazas y el océano. La entrada al mirador principal es gratuita, aunque hay una pequeña tarifa para acceder a la plataforma de cristal.

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Câmara de Lobos

Este colorido pueblo pesquero fue uno de los lugares favoritos de Winston Churchill para pintar. Pasea por su puerto repleto de barcos tradicionales y disfruta de un almuerzo con vistas al mar. No te vayas sin probar el peixe espada (pez espada local) o el bolo de mel (pastel de miel) en alguna de sus pastelerías.

Fajã dos Padres

Si tienes tiempo, baja en teleférico a Fajã dos Padres, una plantación casi inaccesible al pie del acantilado donde se cultivan frutas tropicales y viñedos. Puedes disfrutar de un baño en su pequeña playa de piedras y comer en su restaurante con productos frescos de la finca.

Día 5: El corazón verde de Madeira

El interior montañoso de Madeira esconde algunos de sus tesoros más valiosos.

Levada das 25 Fontes

La Levada das 25 Fontes (Levada de las 25 Fuentes) es quizás la caminata más popular de la isla. Comienza en Rabaçal y te lleva a través de la Laurisilva (bosque de laurel declarado Patrimonio de la Humanidad) hasta una laguna alimentada por múltiples cascadas. La caminata completa dura unas 4-5 horas ida y vuelta, así que lleva comida y agua.

Fanal

Por la tarde, si las condiciones meteorológicas son favorables, visita el Fanal, un bosque de árboles centenarios que, cuando la niebla lo envuelve, crea una atmósfera mágica digna de un cuento de hadas. Este antiguo laurisilva con sus troncos retorcidos es uno de los lugares más fotogénicos de Madeira.

Día 6: Pico do Arieiro y Pico Ruivo

Hoy nos elevamos a las alturas para contemplar Madeira desde sus cumbres.

Pico do Arieiro al amanecer

Madrugar vale la pena para ver el amanecer desde el Pico do Arieiro (1.818 m), el tercer pico más alto de la isla. Ver el sol emergiendo sobre el mar de nubes es una experiencia inolvidable. Lleva ropa de abrigo, pues a esa altura las temperaturas son frescas incluso en verano.

Senderismo hasta el Pico Ruivo

Para los más aventureros, la ruta de senderismo que conecta el Pico do Arieiro con el Pico Ruivo (el punto más alto de Madeira con 1.862 m) ofrece algunas de las vistas más espectaculares de la isla. El recorrido de 7 km (ida) atraviesa túneles, escaleras talladas en la roca y estrechas cornisas. Aunque exigente, está bien señalizado y cuenta con barandillas en los tramos más expuestos.

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Curral das Freiras

De regreso, detente en el Curral das Freiras (Valle de las Monjas), un pueblo enclavado en un profundo valle formado por la erosión. Según cuenta la historia, las monjas de un convento de Funchal se refugiaron aquí durante los ataques piratas del siglo XVI. No dejes de probar las castañas locales, preparadas de múltiples formas.

Día 7: Relax y últimas compras

En tu último día, combina relax con algunas actividades pendientes.

Mañana en la playa

Dedica la mañana a disfrutar de alguna de las playas o piscinas naturales. Praia do Machico es una de las pocas playas de arena dorada (importada del Sahara) o puedes optar por las piscinas naturales de Doca do Cavacas cerca de Funchal.

Últimas compras

Regresa a Funchal para comprar algunos recuerdos. El vino de Madeira, los bordados tradicionales o productos de mimbre artesanal son excelentes opciones. La Rua de Santa Maria y sus alrededores tienen tiendas interesantes.

Despedida con una puesta de sol

Termina tu viaje contemplando la puesta de sol desde algún mirador como el Pico dos Barcelos o disfrutando de una última cena en alguna terraza con vistas al mar.

Consejos prácticos para tu viaje a Madeira

Cómo moverse

  • Alquiler de coche: La mejor opción para explorar la isla a tu ritmo. Las carreteras son buenas pero sinuosas.
  • Autobuses: La red de autobuses (llamados «carreiras») conecta Funchal con las principales localidades, pero con horarios limitados.
  • Tours organizados: Una alternativa cómoda si prefieres no conducir.

Clima y qué llevar

Madeira disfruta de un clima primaveral todo el año, pero varía según la altitud:

  • Costa sur: Más cálida y soleada.
  • Costa norte: Más fresca y húmeda.
  • Montañas: Temperaturas más bajas y posibilidad de niebla.

Es recomendable llevar:

  • Ropa por capas
  • Impermeable ligero
  • Calzado cómodo para caminar
  • Bañador (se puede nadar casi todo el año)

Gastronomía imprescindible

PlatoDescripción
EspetadaBrochetas de carne de res con laurel
Bolo do CacoPan tradicional con ajo
LapasLapas a la plancha con limón y ajo
Peixe EspadaPez espada, a menudo con plátano
PonchaBebida típica con aguardiente, miel y limón

Madeira es mucho más que un destino de playa. Sus montañas, levadas, pueblos tradicionales y gastronomía crean una experiencia completa que te dejará con ganas de volver. Una semana te permite conocer los principales atractivos, pero cada visita descubrirás algo nuevo en esta isla atlántica que parece flotar entre Europa y el paraíso.

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